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Los Chikos del Maíz

Por:

Si quieren ganarme
van a tener que sudar sangre,
yo sé lo que es pasar hambre por el rap, hombre.
 Sé lo que es dormir en portales, deveras…
Los Chikos del Maíz

Hasta ayer el precio de venta al público del kilogramo de maíz era en México de cuatro pesos cincuenta. De un kilo de maíz seco se puede hacer kilo y medio de tortillas. Esto porque el producto final incluye el agua que absorbe la tortilla en su elaboración.

Hasta ayer el kilo de tortillas andaba por los trece pesos, un incremento de más del ochenta por ciento en el sexenio de Enrique Peña Nieto. En cuestión de días, horas, los mercaderes de la tortilla elevarán el precio de venta al público en tres pesos el kilo. Más o menos.

Más o menos el aumento será del 25 por ciento, número inequiparable al aumento miserable del salario mínimo de los mexicanos anunciado en semanas pasadas.

El aumento al precio del alimento fundamental e inevitable de los mexicanos de todas las clases es comprensible y no es injusti. La tortilla tiene que subir porque simplemente los insumos paa su fabricación han subido. Notoriamente, la gasolina, el gas L.P. y la energía eléctrica. No es posible que esperemos que los tortilleros absorban esos aumentos sin dejárselos ir a los consumidores.

El tema de la tortilla es notorio precisamente por su masiva característica popular de su consumo. Pero estamos frente a uno solo de los escalones que la inflación galopante tiene guardada para nosotros este año de elecciones. Una inflación contenida artifiosamente  por decenios al dos y medio, tres por ciento, y que se ha disparado este año que inicia al siete por ciento. En esa medida, precisamente y por lo menos, aumenarán los precios de todos los bienes y servicios que los mexicanos requerimos para sobrevivir. Un siete por ciento, por lo menos.

Como acontece siempre con las medidas tomadas desde el escritorio donde despachan señores y señoritos que no saben cuánto cuesta el kilo de tortillas porque ellos “no son los años de casa”, los principales damnificados de este desaguisado son los pobres. Esos cuya dieta magra consiste en una o dos tortillas con sal y si acaso, con chile.

A veces, sin sal ni tortillas. Puro chile.

Visto que los defensores del sistema dominante actual son presumiblemente técnicos ampliamente capacitados en los vericuetos de la ciencia económica, tendrían que enender con facilidad que lo últimoque debe subir de precio en la canasta del mexicano es la tortilla. Pero eso equivale pedirle olmos al peral.

Denro de siete meses, los mismos estrategas de nuestros políticos van a tratar de explicarnos las causales de la debacle del sistema político mexicano en las urnas del primer domingo de julio. Y se referirán a la falta de carisma, a los baches en la comunicación, en la confusión de los mensajes y muchas otres pendejadas para terminar diciendoq ue no le entienden por qué pasó lo que va a pasar.

Tan sencillo que es echarse un taco.

felixcortescama@gmail.com

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