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Llorarás, llorarás, llorarás

Por:

Cuando sientas la  nostalgia por mis besos,
llorarás, llorarás, llorarás
Pues, José Alfredo

Ernesto Ruffo Appel, senador él, dijo que la renuncia de Margarita Zavala al partido que los vio nacer era una salida de pus. Luis Ernesto Derbez, rector de la Universidad de las Américas en Cholula y aspirante a la presidencia de la República, afirmó que la renuncia de la esposa de Felipe Calderón era una pérdida menor, puesto que con ella sólo se iría el calderonismo. Ricardo Anaya, el presidente que quiere ser Presidente, no dijo nada, hasta ahora. La verdad es que el éxodo que ya comenzó con la renuncia del señor José Luis Luege –también panista de más de 30 años- no será una hemorragia pequeña para el más antiguo partido de México. Al presentar su renuncia, Luege llamó a Anaya el López Orador del panismo y con eso está dicho todo.

O tal vez no. Los partidos políticos tienen que hacer un recuento de daños en torno a la actitud tomada por Margarita Zavala. Así como el PRI no se murió con la renuncia de Porfirio, Cuauhtémoc, et alia, el PAN  no se desplomará con la salida de la señor Zavala. Pero el que sufrirá daños graves es el mismo Anaya. Y los votos del PAN por añadidura.

La salida de la señora Zavala es consecuencia de la lucha interna por la candidatura del PAN; Anaya está empeñado en guardar sus cartas sobre el sistema de selección partidaria a fin de –se supone- ser el que salga con el poker de ases al final.

Margarita Zavala no será la ganadora de las elecciones presidenciales de 2018, como lo será ninguno de los 25 aspirantes por la vía independiente a ese cargo. Pero qué daño le van a hacer al voto panista, al de la llamada coalición ciudadana que de ciudadana no tiene nada, al del Andrés Manuel López Obrador y al mismo voto antipri, que se comnsidera beneficiada con esta huída.

En realidad, los opositores al PRI son los que van a llorar más la ausencia de la que fuera una primera dama moderada y discreta y ha resultado una aspirante más bien gris; su atractivo es simplemente representar una alternativa igualmente a Morena que al PRI. Su desventaja es el apellido de su esposo, cuyo esempeño presidencial dejó mucho que desear. Pero van a extrañar el calor de sus caricias y de los votos que –calderonismo o zavalismo o no- podría cosechar.

La opción de los candidatos independientes fue una idea priísta que debutó con la elección del Bronco en Nuevo León. De ahí surgió el plan de inflar a un mediocre gobernador populista y demagogo, ineficiente y torpe, para que le quitara votos a Andrés Manuel en el 2018 en el camino a la Presidencia. La gente de Andrés Manuel reviró hábilmente y en conversaciones secretas, me dicen, le ofreció al Bronco que en la recta final del 18 declinase a su candidatura a favor del Peje, de la misma manera en que Elizondo abdicó a favor de él.  A cambio de ese gesto, como sucedió con Elizondo, el hoy gobernador de Nuevo León tendría un puesto en el supuesto gabinete del supuesto ganador morenista del 2018.

Alguien va a salir llorando, no hay duda.

Pero no creo que sea el PRI.

felixcortescama@gmail.com

 

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