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Ilusión Perdida

Por:

…si bien sabes que es una ilusión perdida
la que llevas dentro de tu corazón…
Rómulo Caicedo, Ilusión Perdida

Me cuentan que se ha dado a conocer en los Estados Unidos las listas de los diez principales gadgets que salieron a la venta durante el año que agoniza. Yo no sé cómo raducir esa palabra, que ya ha sido adoptada por la parla de nuestra gente, independientemente de su legitimización oficial de la Academia. Me queda claro que se trata de cosas, generalmente pequeñas y novedosas que hacen más cómoda o divertida la vida cotidiana. Seguramente queremos adquirirlas pero si no las tenemos no pasa absolutamente nada.

Una de las varias listas de estos juguetes para adultos incluye desde el teléfono celular de Apple Iphone X, dicen que el más sofisticado de estos aparatejos, hasta el spinner, que es una tontería que no hace absolutamente nada, más que girar en torno a si misma mientras los niños y jóvenes se le quedan viendo hipnotizados.

Para mí tengo sin embargo que el principal invento intangible de los últimos tiempos, no sé si de este año o anteriores, es el Bitcoin, la más famosa de las versiones del dinero electrónico. Yo no sé mucho de esto, pero la cotización de ayer era de un bitcoin por 193 mil pesos mexicanos.Para los que somos de menores ingresos, el bitcoin se divide en unidad ETH que valían ayer 8,295 del águila o en unidad XRP a cuatro pesos con 62 centavos cada una.Hay otras monedas virtuales que adoptan otros nombres. Existen también seminarios, cursos, asociaciones y congresos para revisar periódicamente los avances en esta nueva técnica monetaria y para inducir al nuevo mundo de la fantasía. Después de todo, la ambición es uno de los pecados que mueve las partes más sensibles de nuestras glándulas y los grupos más numerosos de nuestras sociedades. Basta recordar el cíclico éxito que tienen los esquemas que inventó en Estados Unidos el inmigrante italiano Carlo Ponzi, que nosotros conocemos como la pirámide o el avión. Más tarde o más temprano la tía o la abuelita caen en sus garras.

Pero en la pirámide hay dinero de verdad. Los primeros en entrar ganan intereses altos por su inversión. El dinero virtual es diferente. Lo fascinante de esta idea es que ese dinero no existe; vamos, no es una unidad tangible de moneda circulante. Flota en los espacios siderales de la computación y se hace con ese dinero transacciones millonarias que dejan en apariencia ganancias gordas a quienes se manejan en esos universos imaginarios del banco de la ilusión que conocimos de niños.

Para que alguien gane, en este mundo en que nos tocó vivir, alguien tiene que perder. Este dinero ficticio se transforma en algún momento de su cadena existencial en billetes o en monedas contantes y sonantes. En ese extremo del arco iris están los inventores de este ingenioso artefacto, que para mi gusto es es la vesión moderna del billete premiado de la lotería o de los montones de papel periódico recortado al tamaño de los billetes reales que siguen usando los paqueros en la callejera delincuencia urbana.

Diría Carlo Ponzi, que fue a la cárcel, pagó su fianza y al salir siguió estafando gente, no hay en el mundo más que ilusiones perdidas.

felixcortescama@gmail.com

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