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La información nunca está protegida

Hay de libros a “libros” 

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La corriente literaria hoy en día es bastante diversa, hay para todos los gustos, desde escritores profesionales, serios y formales, que se dedican a los análisis inquisitivos de distintos temas importantes en el campo de la cultura y la ciencia, pero también los hay que solo son puro blof o como dirían otros, son pura paja.

Los que nos encanta la literatura sabemos apreciar un buen libro, de hecho muchos han de recordar ese olor de los libros nuevos cuando se abren por primera vez, al romper ese plástico que les cubre, que dejar salir ese olor a tinta, muy similar al olor de los libros antiguos cuando se abren después de años de estar guardados, algunos decían que era el olor del saber esperando ser adquirido por un lector.

Es curioso ver como algunos “videobloggers” o “vloggers” de moda ahora sacan sus libros con cierta facilidad, aunque algunos de ellos dejan mucho que desear con la calidad de su contenido, pues no es lo mismo decir un discurso de 5 o 15 minutos frente a una cámara, que escribir un libro de más de 400 hojas. O como dicen los que saben, no es lo mismo ser comediante que ser un simple “standupero”.

Muchos aprovechan las nuevas tecnologías para descargar libros electrónicos, en formato digital, para leerlos en sus laptop o en sus tablet, pero nunca será lo mismo a esa bella experiencia de tomar un libro en sus manos, dar vuelta sus hojas, una a una, dejar un separador y continuar al día siguiente donde uno dejó la lectura.

¿Recuerdas ese primer libro que leíste sin que fuera de la escuela? Para muchos de nosotros fue El Principito, un libro muy recurrente entre los padres del siglo XX que eran todavía afines a la buena lectura, no como muchos de ahora que en lugar de darles un buen libro de cuentos a sus niños, les dan un celular con videojuegos a sus hijos. El cultivar su cerebro el obligación de los padres y madres de familia, no solo de los profesores de la escuela.

Antes se decía que todo hombre debe de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, para así dejar un legado al mundo. Pero hay algunos que habría sido mucho mejor que no hubieran hecho la segunda ni la tercera, y para colmo, nunca hicieron la primera.

Lo lamentable es cuando uno se encuentra libros plagados de charlatanería, mistificación y desinformación. Pienso “esos árboles, con los que hicieron sus hojas, fueron desperdiciados”. La labor del escritor es “sencilla”, pues escribe lo que quiere escribir, o lo que le pagan escribir, por otro lado los investigadores (los reales: científicos, periodistas, analistas, etc.) escriben lo que se debe de saber para tener un mejor entendimiento de como funciona el mundo.

No lo podemos negar, el neo-oscurantismo también ha infectado la la industria literaria, así como hay telebasura, radiobasura, páginas web basura, hay libros basura porque su contenido eso es, vil basura. Promueven odios, engaños, divisiones, temores infundados o incluso hacen renacer rencores añejos que ya nadie recordaba.

La literatura ya sea la científica o la cultural debe de ser valorada, como merece, es la que hará a la humanidad progresar y salir adelante de todos los problemas, y conflictos que aquejan a la actual sociedad, no libros de “reptilianos” y conspiraciones de “grupos secretos” que no existen o no son nada secretos.

Así como les gusta hacer ejercicio, el principal órgano que deben de ejercitar es el cerebro, la buena lectura es como hacer pesas para nuestra mente. Es tu decisión fortalecerla o dejarla débil y sin fuerzas.
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