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El nuevo hijo del neo-oscurantismo: La posverdad 

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Es muy lamentable que en algunos medios de comunicación y varios pseudo-comunicadores, o pseudo-periodistas, hagan más caso a lo que parece verdad, o a verdades preestablecidas, que a la realidad papable y tangible sobre distintos temas que atañen a la sociedad misma. Esa línea de trabajo en donde “la verdad es la que dicte el dueño del medio” es lamentablemente patética.
La verdad es tajante, pero la realidad es mucho más tajante. Puede haber varias “verdades” sobre un tema determinado, pero la realidad solo es una, y es netamente corroborable y constatable, ahí radica su diferencia. Ya depende de cada uno si se quiere quedar con su verdad a medias o reconocer la cruda realidad tal cual es. La posverdad y sus bulos son un peligro para la sociedad misma.
Es más sencillo aceptar lo que sea favorable y conveniente a las creencias, ideologías o intereses de unos, aunque esto, a la larga, pueda ser dañino y muy perjudicial para todos. La posverdad alimenta fanatismos irracionales y creencias ilógicas de toda índole, que puede ir de lo político, lo religioso, lo pseudocientífico y hasta lo deportivo puede ser envuelto en esta maraña de patrañas postuladas como auténticas verdades por sus promotores.
En la política ya tiene muchos años esta estrategia mediática en donde se ponen verdades a medias como si fueran absolutas verdades, en donde líderes corruptos y usureros, se promueven en los medios como los salvadores del pueblo de “los demás partidos políticos corruptos”, pero no acepta todos los antecedentes y pruebas de su propia corrupción.
Dentro del campo religioso lo vimos cuando los grupos de fanáticos “a favor de la familia” lanzaron duros y crueles ataques en contra de la legalización de las familias compuestas por homosexuales, pues todos sus argumentos se basaron en falacias y sofismas, utilizando sus influencias en algunos medios de comunicación, e incluso varios de esas agrupaciones quedaron expuestas como grupos de odio.
En el campo de lo pseudo-científico hay mucho de donde cortar en este lamentable tema de la posverdad, pues los fanáticos y charlatanes siguen calificando de extraterrestre, paranormal o sobrenatural cosas que no tienen nada que ver con ello, y que de hecho, muchos de esos casos ya están plenamente explicados y resueltos por investigadores de verdad, no por los veneradores de fraudes. Pero mientras siga existiendo personas con abismos existenciales y con soledad cósmica, habrá timadores que les quiera vender la panacea de lo preternatural, aunque todo se trate de una vil mentira. En este mismo campo entran los que promueven las falsedades de la “Tierra plana”, la “Tierra hueca”, los extraterrestres del pasado, las oleadas ovnis y demás parafernalia relacionada con los temas de misterio que solo los denigra en lugar de generar un contenido de valor.
Eso me recuerda a algunos que producen lo que es denominado “telebasura”, aunque también ya hay “radiobasura” y “webbasura”, que su argumento siempre es el de “se quejan de lo que le dicen basura, pero es lo que más rating tiene”; pero no por ello deja de ser basura y de ser perjudicial para la sociedad misma. La basura atrae a muchas moscas y cucarachas, pero sigue siendo basura.
Entrando al campo de los deportes, el futbol soccer, el “emperador de los deportes” esta plagado de este lamentable problema, en donde los comunicadores prefieren irse por lo que les dicen que digan las cadenas comerciales que patrocinan a los equipos, que por lo auténticamente valioso del mismo deporte, dejando al deporte mismo, no en un segundo, sino en un tercer plano, dando predilección al fanatismo desenfrenado y el desprecio al rival.
Las noticias falsas o bulos son un problema que debe de ser combatido con la correcta y certera critica que desmitifique y refute las patrañas que algunos publican. Algunos han de recordar titulares de “noticias” anunciando la “tercera guerra mundial” o el “fin del mundo”, cosa que nunca ocurrió, y que sigue sin ocurrir.
Recordemos que no hay nada más peligroso en el mundo que un imbécil con iniciativa. Si a los incultos e ignorantes les das un altavoz, ellos solo se dedicarán a desperdigar barrabasadas y gracejadas por doquier, pero los problemas y daños que sus publicaciones las podría padecer la sociedad por décadas.

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